Letra en llamas: "Mitomanías"
sábado, 13 de agosto de 2011
Letra en llamas: "Mitomanías" - Universidad "La Cantuta"
Letra en llamas: "Mitomanías"
viernes, 25 de marzo de 2011
LA LLUVIA NOS DETIENE DE ROY DÁVATOC
Por: Miguel Ildefonso
“Entonces comprendo que / bajo la lluvia todos morimos un poco”, nos dice el poeta, y es por ese estremecimiento en lo cotidiano, como en el poema de Vallejo cuando una palmada nos llama por sobre el hombro, que nos detenemos ante esa lluvia que, sin piedad, nos arrebata el alma. De esos trágicos arrebatos del amor o de la muerte tratan estos poemas que reúne Roy con una excelente lírica hecha de objetos familiares, una poética no del extrañamiento de una realidad urbana, sino del asombro ante lo cercano que puede estar lo utópico. Ausencia y presencia del ser (“la palabra es la casa del ser”, decía Heidegger), por tanto, es lo que nos trasmite este mágico juego de palabras que es la poesía, dado que el sueño de los poetas siempre ha sido el plasmar la realidad (Conocimiento), la descarnada, y, a su vez, indagar por sus distintos caminos. “Porque partir es tener la impresión/ de volver al mismo sitio”, dice quien se inmersa dentro de sí para hallar no solo certezas, también nuevas preguntas, nuevas búsquedas. En la Poética, Aristóteles dice "La poesía es más filosófica y noble que la historia, pues la poesía dice más bien las cosas generales y la historia las particulares”. Es lo que nos dice el poeta cuando levanta su mirada otra vez ante esa incesante lluvia: “El cielo resopla gatea / nos deja caer la existencia/ busca siempre la altura/ como la sangre/ y la espiga”. La lluvia, en la poesía de Roy, nos revela una verdad superior, la que nos habla de una existencia más plena: “Alguien duerme envuelto por las calles:/ imagínalo soñando/ con el olvido.” El poemario que nos convoca ahora, es la invitación a un viaje interior, “fuimos dos balsas abandonadas/ dos olas reventando en la costera”, una incitación a retomar los remos para emprender un nuevo viaje hacia la utopía de la belleza, en donde palabras como amor y muerte pierden su impureza y su historia, y se convierten en una noble esperanza. Aquí tres poemas:
NEGACIONES
Nunca he recibido una carta de amor,
completado un crucigrama, o hecho aros
con el humo del cigarro
nunca he comprendido cuestiones de óptica
ni de repostería o de navegación
Pero me imagino que hay un punto en que el agua pierde
su consistencia antinatural y se vuelve torrente
en el espacio negro
quiero decir:
Podría tomarme un café ahora mismo
y morir moderadamente
REFLEJO
Escribí un poema acerca de un hombre
y acerca de cómo un derrumbe
lo arrastraba hasta el lecho de un río
ya me había olvidado de él por completo
hasta que
un día lo encontré sentado a la mesa del comedor
poco a poco fue adueñándose de mis cosas
usaba mis camisas y mis pantalones
incluso mis zapatos
que rellenaba con algodón para calzarlos
a veces se ponía mi sombrero y hacia gestos
mientras yo desayunaba
encerraba con un marcador negro los anuncios de propiedades
en el periódico
y como él yo no dormía
A veces lo extraño,
cuando veo los periódicos apilados
o los zapatos rellenos de algodón
y cuento las horas por si vuelve
o por si yo también me marcho
LA LLUVIA NOS DETIENE
Yo creo que nunca me asombré
a causa del paisaje
las nubes de azufre
las barrancas
los troncos sugerentes
congelados en algún dolor deformante
o el agua
no han sido para mí
más que mis manos o los nudos de mis
rodillas
a veces uno quisiera parar
como si se tratase de un sueño
ver qué demonios ocurre
de qué se trata
tomarte un respiro para intentarlo
a veces parece ser demasiado tarde
que todo está perdido
y a veces es así
pero trata de no pensar en eso
solo cierra los ojos
escucha la lluvia
http://nidodepalabras.blogspot.com/
LANZAMIENTO DEL POEMARIO “DETRÁS DE LAS VENTANAS” DEL POETA PERUANO PAOLO ASTORGA (VÍA TORO DE TRAPO EDITORES)

Siguiendo con la serie de colección “Black Cristal” Toro de trapo editores anuncia el lanzamiento del poemario "Detrás de las ventanas" del joven poeta peruano Paolo Astorga. Desde aquí saludamos la aparición de esta nueva entrega y el esfuerzo sobrehumano de Roy Dávatoc (editor de Toro de trapo) por creer aún en la poesía. (C.P.Q).
DATOS BIO-BLIOGRÁFICOS:
Paolo Astorga (Lima-Perú, 1987) Es estudiante de Educación en la especialidad de Literatura y Lengua Española de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle – “La Cantuta”. Es miembro fundador del grupo literario cantuteño “Letra en Llamas”. Fue director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos (44 números publicados). Ha publicado los libros de poesía: Anatomía de un vacío, Sin llegar a lo invisible y De Lima a Chosica, así como innumerables plaquetas. Ha sido publicado en las antologías: Reflejos del Alma (Lima-Perú, 2005), Poetas Solidarios (Almería - España, 2007) y en Perú S. XXI. 60 poetas contemporáneos (Fundación Yacana, Lima-Perú, 2007).
Para saber más del autor escribir a: contacto@torodetrapo.com
Puede Adquirir el libro accediendo a la siguiente dirección:
http://www.torodetrapo.com/
Aquí tres poemas:
Nocturnas garzas sacuden sus plumas,
inmoladas de crepúsculos nos avientan al mar
y un extraño ser diluye sus sentidos en la luna
y vuelan las piernas de la noche que gime el viento helado de perros
y vuelvo a desafiar la atragantada soledad de orates que fingen tener hambre
mientras los faroles enferman y la piel roza innombrables cabellos
y no hay certezas, sino el útero celeste que sueña
encender en la nostalgia un horizonte
ausente de alas, de agua purificada por tus ojos.
Voy dormido
mientras caigo infinitamente al difuso barranco
que desgarra las horas y los eternos labios de la brisa
adormeciendo mi carne matinal
que se entrega a tu susurro por un mágico instante
que olvidarás cuando alguien te nombre
y estallen todas las luces
evocando otra vez un cuerpo poseído.
EL OTOÑO SIGUE SU ESTRUENDO INTERMINABLE
Parques sin testigos, sueños sumergidos en el barro,
los niños comen pasto y extravío, suenan relojes en sus vientres,
la oquedad que destrona ventanas incendiadas,
luminosas rejas de lo eterno.
Atardece y llega a ti
un doloroso contorno como lágrima esquiva y oculta.
Es el sol humeante y las hojas pudriendo los nombres;
las escuetas canciones que han asesinado a las palomas.
Los niños han enterrado sus pálidos corazones
en un jardín de espinos.
Se miran a los ojos
expían sus flagelados rostros,
en sus manos
solo quedan los tácitos recuerdos de haber vencido a las palomas
pero nunca, nunca,
haber podido volar como ellas.
CERTEZA DE LOS MUERTOS
Árboles torcidos por voces serenas
estanques que el viento remeda en sus espejos,
finge mi piel y tu mano dolorosa ante el absoluto sol que todo lo devora
y acaso, simples manantiales cubren tristes cadáveres vencidos
por la espada que corta las heridas olvidando los naufragios.
Abierto y silencioso está mi vientre
esperando el furioso secuestro de tus cadenas, terminar este martirio
de anónimos gritos configurados en mis labios;
sauces crispando
su inútil sombra que camina desnuda y sin corona.
Teas encendidas, la ceremonia se acerca.
Velos destrozados por faunos vehementes que sonríen desde lejos,
bostezan los búhos como sabiendo mi derrota, vaticinan mi muerte
y este último beso entristecido detrás de las estrellas;
la sangre innombrable que quizás algún día
encontrarás manando de los ríos muy aprisa.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Presentación de la Revista Literaria de alcance internacional "Delirium Tremens" número 2

Ya salió la Revista Literaria de alcance internacional "Delirium Tremens" (ISSN 2219-391X) número 2, y se presentará el sábado 11 de diciembre de 2010 a las 6:30pm
en La Casa de la Literatura Peruana
Antigua Estación de Desamparados
Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima
Teléfono: 426 2573.
Presentan:
Raúl Jurado
Roy Dávatoc
Raúl Heraud
Recital a cargo de los colaboradores de la revista.
Puede descargar un ejemplar de la revista desde el siguiente link:
http://www.mediafire.com/?bb4d3738x3a3e2d
Web: http://revistadeliriumtremens.blogspot.com/
sábado, 6 de noviembre de 2010
Todos los trágicos desiertos (Ediciones Letra en llamas, 2010)
de Miguel Ildefonso (Lima - Perú, 1970)
Hay en Todos los trágicos desiertos un desmoronamiento del hombre que vuelca su alma a la ciudad en escombros. El poeta enhebra su canto alrededor de ratas y ladridos, oscuridad de mitos y belleza marginal, se comunica en sugerencias, en mística de víboras y balas perdidas. Es su voz un enfrentamiento con su condición aún por configurarse en identidad, es el ser que vive el exilio del desierto intentando una especie de purificación descuartizadora, un devenir hacia lo funesto mientras se intenta aprehender la magia de lo perenne y lo absoluto entre la frustración de estar herido por la espalda como Billy The Kid o ir al encuentro de la piel y su fugacidad, para prontamente lapidarla en el recuerdo, en la nostalgia, en la desnudez de las palabras que exhuman cadáveres y sombras. Es por eso que el discurso en este poemario se esfuerza por lograr una identificación partiendo del otro. Primero desde una descripción que prefigura el dolor y la barbarie, para luego tomar todo eso y hacerlo nuestro hasta desvanecernos allí y ser uno. El espacio y las fronteras del mismo son piezas claves para marcar la metáfora de la tragedia y la amputación de lo deseado. La vida del migrante no solo es la obligada travesía hacia una incertidumbre con olor a pólvora y sangre, es la materialización de la condición humana sitiada por la modernidad y su incoherencia entre lo estéril, lo vacuo que van cobrando relevancia y ánimo a lo largo del libro para luego dejarse vencer por el abatimiento que madurará en abandono, soledad, muerte y olvido. (Paolo Astorga)
consuelo / sin suelo
huir en los bagazos/ herido por la espalda/ al desierto va por lana/ mojado va por su chiquilla mojada/ herido en los tuétanos vacíos/ parido en una red eléctrica/ por zanjas en llamas/ remangándose el corazón/ estrellas mojarrines/ va diciendo/ encaramándose/ va jalando por el viento/ retostándose con cactus/ la tatema que lo raya como serpiente hambrienta/ vinites por lana/ saldrás por la tiznada/ posticites como el mismo desierto celador/ una chucha o cuchillo en tu espalda/ el desmerequetengue del desierto/ es cierto/ entonces son estos muertos que bailan la tandaraleola del sol funerario/ es el amor sin permiso/ un pobre huacho del cielo a quien le cae la calaca/ mi chiquilla no me cures/ el amor es como la lepra/ dijo el desierto/ tengo quirme mi vida/ otro desierto me espera sin gringuía/ huido del sol/ pero otro sol apelmazado en sus puntadas lo llama/ una luna todoparidora desaparrada que cuida de estas almas tatemadas/ encenizados países del sur/ de la chingada/ se va por las tolvaderas escenificadas en el espectáculo nimbado de la frontera
EL VAHO TIBIO QUE EXHALA EL CUERPO ENAMORADO POSEE LA CORRIENTE DE AQUELLA SANGRE QUE POSEE OTRO CUERPO ENAMORADO
vivía en Yandehl a eso de las 10 y 15 de la mañana - escribía un poema encerrado en un cuarto - en el segundo piso tenía una ventana por donde veía Juárez - las colonias a las afueras del mundo - pero decía que escribía un poema - un poema que caminaba por Randolph hacia la avenida Oregon - recolectando latas vacías alacranes secos - esos días pasaron por la ventana rota - el olvido era un dios muerto dibujado en la cara triste de la frontera - allí solo pasaban carros de más de quince mil dólares - arrugados carros como los bostezos - cada amanecer sin embargo era otro silencio - algo tenían aquellas casas desparramadas en el desierto - algo como la voluntad de no estar allí por mucho tiempo - tomaba un poco de agua algo así como una ilusión se resistía a morir - y venía cuando quería callada como un sueño - tan delicada que a veces una molécula suya se partía en dos cuando la deseaba - entonces respiraba hondo las hojas el viento el sol - lo que no veía un 25-02-01
Upson st.
yo veía el mismo horizonte todos los días
dejaba mi cuerpo caminar a su sepulcro
me quedaba mirando todo lo que hacía el sol en esa parte del mundo
tan sólo siluetas de los tallos secos
sabía que las palabras estaban hechas de desiertos
entré a ese bar pobre de El Paso - gringos y mexicanos fumando bebiendo Triple X Tecate alrededor de las mesas de billar - una puta anciana bebe sin inquietarse sentada en la barra - ¿cómo se llama este bar? le pregunto al barman - un chicano con sombrero de vaquero un corte en la mejilla - “no tiene nombre” me dice - escuchaba un rock de los setenta - la luna pasaba entre las nubes y los edificios - lo sentía ella se había quedado en mi mente - aferrada como la luz de una explosión o los faros de un carro en la carretera - el oscuro camino a la muerte - bebí mi cerveza y empecé a jugar billar - la luz arriba tenía bichos muertos en su cuerpo - la luz tenía un cuerpo - yo tenía 29 años cuando entré a orinar - las paredes con neón - un corazón reventado declaraba su amor - el crepúsculo era un viejo graffiti - perdí el juego de billas - la anciana puta mostró un diente de plata - la canción ahora era para bailar
sin llegar a lo invisible (Ed. Letra en llamas, 2010) del poeta Paolo Astorga (Lima, 1987)
Raúl Heraud
“Sin llegar a lo invisible de Paolo Astorga, es un poemario diáfano, doloroso, sencillo pero caudaloso y estremecedor. Su poesía llena de humor e ironía se introduce en la urbe y sus desencantos”
Augusto Rodríguez
“Poesía crispada donde la luz / es un ojo que sangra, y donde esta desolada generación tiene que asumir, irremediablemente, aquello que es una crónica certeza: el charco incólume, la patria durmiente. Este joven, sensible y lúcido poeta nació apenas un lustro antes de que se detuviera el flagrante drama de la violencia que lastimó con su infamia el corazón de nuestro pueblo; sin embargo, aunque ha logrado callar la enfurecida memoria de los pinos y los periódicos exponen nuevos titulares desgastando todas las memorias, no puede dejar de reconocer que aún hay papeles manchados de sangre y dinamita que como azules bestias marchitando una palabra son, al fin de cuentas, el testimonio y el estigma que, aunque no podamos eludir, no han de destruir la esperanza ni los sueños”.
Bernardo Rafael Álvarez
Idilio
Buscar el río a prisa de elefante y sortear esta pradera
de cemento, es hacer el día y la lluvia que atardece en un ojo.
Fuimos niebla, pintura de labios
y a veces cielo adelgazado por el mundo;
sigo de frente besando ángeles decapitados, mujeres-falda,
mujeres-víbora y no tengo antorcha ni estrella ahorcada
por un fantasma diluyendo su lengua entre las espaldas infieles
tras la calle.
No he vuelto en busca del ser que destruí.
No he logrado encender inusitadas velas
absorbiendo el sangrado eterno
de una entraña lejana.
Brilló mi mariposa dorada
brilló mi enclave con Dios,
mi cadena llena de goce,
y sigo caminando por la hierba,
la luna licua una pestaña
y ya soy el ser
ya soy la ceniza
que empieza de nuevo.
La terquedad de las veredas
Ya llega el día, mi pierna partida, dolor de búhos
esqueleto maloliente, fuga, incontenible furor de semáforos latiendo,
oigo tu voz y me descuelgo del cielo áspero
y sigo esperando y me petrifico entre cristales marrones,
infinitos ceniceros secando mi piel purificada por los cuervos,
botellas vacías que degradan el limbo,
mi muerte ya no tiene palabras
gestos dispares, una caricia tras el charco amniótico
de tu sueño, no hay más sangre que desnude la arbitraria muerte
de hombres que pasan raudos como lluvia
que ya no respiran las paredes
atolondrado corazón estrangulado, frío, danzante,
esta mañana yo asistiré a tu intento de suicidio
jugaré a juntar música y miel dulcísima debajo de los puentes
no me valdrá de nada alucinar una mujer desnuda a media tarde
a un perro flaco y ojeroso rasgando las distancias,
para llamarte, para latir, para hacerme un gris amanecer,
o sólo odiar mis cicatrices
y despegar un grito inhallable,
para tomarte, para estrellarte, para absorberte entre mis manos
y me haga falta más que un día, una voz que me enreda a los abismos,
el preludio, la misma realidad regada de orillas y de máscaras
y el fantasma eterno y deformado
y el ósculo trágico
y el silencio en la piel que ya no quiero y acaricio,
que aún nos guiña el ojo
y se sube la falda
para que nadie vuelva a la inocencia sin incendiarse primero
con la verdad de una amarilla memoria
que acaso aún camina bajo la terrible lluvia
donde alguna vez perdí mis alas y mi voz.
Balada para Yeselyn
Desnudo, aquí me tienes, las sombras extrañándote otra vez
han desafiado a todos los muros,
mientras él se preguntaba a qué hora abrirías tu sexo
como una boca que irremediablemente será triste, oceánica, infame,
qué tardío será el día,
me han destronado nuevamente los búhos de mi absurdo dolor
mientras escribo aplausos y voces de ovación
para que me arrastren los mismos placeres, la misma sonrisa fingida,
qué triste será el infierno al anochecer una promesa diluida en tus cabellos,
ya lo sabía, miro a tus manos purificando una memoria
y me dices qué asco, qué asco es verte,
pero tú ya sabes que mi ojo retumba como un violín atravesado por espadas
sabes que he llegado sucio y sudoroso a tu coronación,
eras un incendio, una gran ciudad imperceptible, deshabitada,
y yo quise tirarme de aquel quinto piso de un edificio blanco
un 28 de enero de 1999,
ya me veías, reías de mí, de mi fingida oscuridad
y el corazón que se quejaba de un frío tremendo entre las sienes.
Escupiste en medio de la pista
y me gritaste: “así pagamos las vírgenes”
La niebla te había hecho luz;
un extraño corazón
fuera del universo.
Target
para B.G.
Mi cuerpo amaneció hundido en el río.
Miles de mujeres empezaron a llorar
sobre la ropa recién lavada,
los niños jugaban a tirarse barro a la cara
y tú
muy al fondo
reías con mi acto de ilusionismo
aplaudías desnuda una y otra vez.
Te creíste mi victoria,
quizás por eso
tu cartera está repleta
y mi cuerpo fue mordido
por la extraña niña que se quitó el esqueleto
para gritar que ella también tuvo una máscara;
un blanco garabato en el vientre.
Poema para una mujer sin zapatos
Pútrido color sin halo, el absurdo tiritar de los caballos,
ya llega el día acostúmbrate máscara de hambrunas
los que te tocan juegan con la muerte y sigues así,
era la luz y yo sólo veía un corazón atravesado por espaldas
seguir leyendo esta condena desde mi tumba desierta,
quiero entender tu herida
dejar mis extrañas palabras en un inútil verano,
atrapado entre falaces bestias,
muevo mi cuerpo, muevo mis manos,
y el mundo quema, incendia relojes hasta olvidar
que fui feliz, comí un helado, burle la muerte, fui cielo estrellado,
canto sagrado de esquinas imperfectas,
mis entrañas esconden un destierro,
lunas suicidas, ¡Óiganme por favor!,
dulce será el sol si sólo abrimos la boca, dulce, dulce este instante,
mientras la sangre ya no refleje esa verdad que nos quema los labios
y nos hace aparentar un rumbo tras el viento.
Puesto de periódicos
Renacuajo de espasmos matutinos, te incendia mi mirada
el comer dolor y aplastarlo todavía más allá como un brujo que emprende
un viaje sin morder el ojo insuficiente, despreciado por el tiempo,
lobos plateados en un óvulo fantástico de esperma que encabrita lunas,
árboles, rasguños de cielo, casas vacías donde parieron mi enorme huella
abstraída de la nada, un cuadro de hermosos sexos ostentosos
como el deseo de patear una pelota a media tarde
y llorar después de comer rostros,
objetos que no abren sus turbias almas y comer en símbolo,
flameando un pecho, un ¡Viva el Perú carajo!
Y continuar con la yugular reteniendo el universo,
comer en símbolo un accidente de tránsito sin escribir cuántos murieron,
cuántos aún me escupen a la cara por decirles que los amo
y que muy en el fondo apuñalo grotescamente su silencio,
la hipócrita sombra escondida
diseñando una mañana en el desquicie del resentimiento
y un nuevo titular desgastando todas las memorias.
lunes, 23 de agosto de 2010
viernes, 13 de agosto de 2010
martes, 3 de agosto de 2010
Descarga el poemario De Lima a Chosica de Paolo Astorga
domingo, 25 de julio de 2010
PRESENTACIÓN DEL POEMARIO "DE LIMA A CHOSICA"
martes, 6 de julio de 2010
CONVOCATORIA PARA PARTICIPAR EN LA REVISTA DE POESÍA DELIRIUM TREMENS
SALUDOS, la revista de poesía Delirium Tremens invita a usted a ser parte con sus colaboraciones en la primera edición de nuestra revista, la cual saldrá a la luz los primeros días del mes de Agosto del 2010. Si está interesado en colaborar con nuestra publicación, agradeceríamos que lean los siguientes y sencillos pasos para publicar:
1. La revista acepta poesía de todos los países del mundo, siempre y cuando esté en idioma español.
2. La temática es libre y se pueden de 2 a 5 poemas.
3. Los colaboradores deberán adjuntar también un pequeño resumen biográfico de no más de 8 líneas, conteniendo lo más importante de sus datos. También pueden suministrarnos una foto suya.
4. Esta revista no esta obligada a publicar toda colaboración que nos envíen. Sin embargo se enviará un correo electrónico a los colaboradores que sean elegidos para la presente edición.
5. La revista se editará tanto en físico en un formato sencillo (en forma de plaqueta) y una edición virtual que se difundirá en formato pdf a través de la página de la Revista Literaria Remolinos
6. Los trabajos deben ser enviados a nuestro correo: artesinlucro@gmail.com Se ruega poner en el asunto: “Colaboración Revista Delirium Tremens”
7. Las colaboraciones se pueden enviar hasta el día 30 de julio del 2010.
Agradecemos de antemano su distinguida colaboración en nuestra revista.
Saludos y Éxitos,
Paolo Astorga
Editor de la revista de poesía Delirium Tremens
Editor de la revista de creación literaria Remolinos
Revista Literaria Remolinos
http://revistaremolinos.blogspot.com
martes, 8 de junio de 2010
PRESENTACIÓN DE LA REVISTA "VOZ EFÍMERA"
Primera revista de poesía en audio del Perú
Hola amigos y hermanos unidos en la poesía. Les informo que ya está editada la edición número 1 de la Revista de poesía en audio "Voz Efímera". Esta publicación tiene como fin difundir la poesía peruana e internacional a través del sonido hecho sinfonía de palabras.
Presentación:
Jueves 10 de junio
Casa de la Literatura Peruana
5:45pm
Se ruega difundir
Un abrazo
Paolo Astorga
César Pineda
Editores de la Revista de poesía en audio "Voz Efímera"
http://vozefimera.blogspot.com/
domingo, 30 de mayo de 2010
Presentación IV entrega EL JINETE DE LA TORTUGA

Comentan Jorge Valenzuela y Héctor Ñaupari.
Habrá lectura de textos a cargo de los colaboradores de la Cuarta Entrega:
Ludwig Saavedra
AdemaaaaaaaaS! Performance "Don-de fluir" de Eleazar Huertas y Nadia Morillo...
y para orgasmar: amplaj de Rafo de la Cuba.
La cita es el jueves 03 de junio
en la Casa de la Literatura Peruana
(Antigua Estación Desamparados) desde las 5:45 pm.
Entrada libérrima.
Luego morir podrán tranquilos
RIP
martes, 18 de mayo de 2010
"Voz Efímera" Primera revista de poesía en audio del Perú
Primera revista de poesía en audio del Perú
Hola amigos y hermanos unidos en la poesía. Les informo que ya está editada la edición número 1 de la Revista de poesía en audio Voz Efímera. Esta publicación tiene como fin difundir la poesía peruana e internacional a través del sonido hecho sinfonía de palabras. En este número aparecen los poetas:
Presentación
01.- ¿Por qué en audio?
Cantuta Vox: Breve dossier de poesía cantuteña
02.- José Jiménez
03.- Karina Moscoso
04.- Augusto Huayta
05.- Roy Dávatoc
06.- César Pineda
07.- Paolo Astorga
Una voz en el abismo
08.- José María Gahona
09.- Zoila Capristán
10.- Juan Pablo Mejía
11.- Eduardo Borjas
12.- Wilver Moreno Tineo
13.- Víctor Ruiz
14.- Raúl Heraud
16.- Indira Anampa Santa Cruz
17.- Carlos Zúñiga
18.- Gustavo Armijos
19.- Rocío Santillana
20.- Enrique Verástegui
Libro en mano
21.- Marco Antonio - Mil Maneras de Amar – Errante
22.- Niko Velita - En el país de Gargantúa – Luz Blanca
23.- Osiris Vallejo - Saint Domingue, 2044 - XV
24.- Osvaldo Rossi - Unas ramas movidas por el viento - Empeño de alas
25.- Alfredo Coronil - Los poemas de Itaca - Poema tres
26.- Juan José Beteta - Abraxas - Pequeña suite lírica
Bonus Track
27.- Jorge Eduardo Eielson – Cuerpo dividido
sábado, 15 de mayo de 2010
La ternura de un ganador
En la foto: De izq: Augusto Huayta, Roy Dávatoc, Eduardo Vílchez, Paolo Astorga, César Pineda, Sócrates Zuzunaga y Karina Moscoso, en pleno reconocimiento del ganador del Copé Internacional de Narrativa.A Sócrates Zuzunaga
Por Roy Dávatoc
Preámbulo
¡Se nos cayeron! No le pedí permiso a Karina Moscoso para revelar una de sus iluminaciones intelectuales. Al parecer casi siempre será necesario recalcar esta frase sobre cuánto evento se realice en aquella vieja casa de cantutas.
Diez de la mañana y muy poco sol; un poeta amigo brillaba por su ausencia como si fuera la estrella de Belén guiando a los reyes magos mientras muchos ojos extraños me observaban como escudriñando la luz.
Solo recordar que me levanté temprano y no desayuné por llegar puntual a la reunión y con todas las ilusiones guardadas en el bolsillo secreto de mi verde mochila, para luego desilusionarme como todo amor adolescente de estos tiempos, me hizo preguntarme si todo el esfuerzo intelectual, económico y hasta emotivo de los poetas, valdría la pena como para no poner nada caliente en el estómago a las 7:00 a.m.
Y la respuesta no se hizo esperar. Un flaco loco me abordó como un bus chosicano apenas bajaba de una mototaxi y ese gesto de afecto me devolvió la esperanza que yacía rota como una playa glasé, y más aún al recordar que aquella mañana, este viejo loco que uds. intentan leer, sería un ingrediente más del ya afamado grupo literario cantuteño Letra en Llamas, sería un enllamado más y eso bastaba para revertir todas las desilusiones que me podría llevar.
Y fue ahí cuando conocí a los otros poetas en llamas de una manera menos melindrosa y más de la causa (de manera seca y formal, pues)
Alguien se acerca, aparece sonriente como un niño; sus pasos lentos y pesados nos advierten de su presencia que no se extrañaba y nos saluda efusivamente. Era mi amigo, el poeta del verso eterno, acompañado, casi de la mano, de una fémina agraciada (ahí entendimos del por qué de su demora). No eran necesarios los comentarios ni los reclamos sin sentido; él no puede luchar con su carácter de conquista y su forma tan afable para con las damas. Yo no recuerdo el nombre de la muchacha y tampoco es importante; seguramente, ninguno a quienes nos la presentó lo recuerda, y apuesto mi mano izquierda que ni César Pineda lo recuerda, ¿o sí?.
Después de llenar algunas bolsitas con muestras poéticas como si fueran palomitas de maíz, nos armamos hasta los dientes para hacer el ingreso con dirección al auditorio donde los poetas darían un recital y compartirían mesa de lectura con el reciente ganador del Premio Copé Internacional en Narrativa. Y otra vez se nos cayeron. Para variar, cancelaron el evento y nos dieron excusas absurdas. Dos horas después, justo cuando nos disponíamos a comer alguna papa rellena que salvaguardaría el hambre en ese fresco aire chosicano, alguien nos invita a dirigirnos hacia el Rectorado y ahí nos encontramos al hombre que iba a ser homenajeado por su triunfo como ganador del Premio Copé.
Saludos del Rector, de los encargados y de todas las otras autoridades que eran necesarias hacerse presente, no demoraron en hacerse saber. Y en una esquina, como si fuera un boxeador, un hombre con el semblante pacífico que me indicaba que era a quién tantos estaban esperando, escondía su corazón en una leve sonrisa; a su costado, como representante, la hermana del otro ganador del mismo Premio Copé pero en Poesía. Así empezó la tarde mientras nos servían bocaditos y gaseosa para aplacar el hambre como si fuera de dos días con el afán de disculparse por hacernos esperar tanto.
La ternura de Sócrates Zuzunaga.
El ganador estaba sentado en una esquina, como si fuera un boxeador, un hombre con el semblante pacífico que escondía su corazón en una sonrisa; a su costado la hermana de Boris; más allá, Urpi Súmac, hija de Sócrates, junto a su esposa y su guitarra.
Empezó el discurso y los encargados lo llenaron de elogios. Qué Sócrates Zuzunaga por aquí, Sócrates Zuzunaga por allá, y un sin fin de reconocimientos muy merecidos desfilaban en fila india a sus oídos. Todos aplaudimos con ahínco y alegría.
Hasta entonces solo era una ceremonia más por los logros alcanzados y por su trayectoria. Luego se hizo un silencio casi imperceptible y una voz cálida nos saluda. Los ojos le brillaron como dos estrellas fugaces, como dos candiles llenando de luz las sombras. Y ahí estaba él, dándonos el discurso más sencillo que puede ofrecernos un gran ganador, con esa firmeza en la palabra, con ese aprecio en cada gesto, con esa alegría de saberse estimado y esa nostalgia de su años mozos.
Sócrates Zuzunaga reflejaba desde su asiento a un hombre sencillo colmado de ternura en cada lectura que nos ofrecía mientras algunos lo admirábamos en silencio; mientras algunos queríamos lograr lo que él a obtenido sin perder su templanza, su carisma, sin dejar de ser el hombre humilde que acoge a quien se le acerca. Y todos volvimos a aplaudir, esta vez fueron aplausos más sentidos y el auditorio se puso de pie para rendirle el verdadero homenaje.
Minutos después, aún con timidez, Sócrates nos pide permiso para ofrecernos unas canciones compuestas por él y ejecutadas por su hija Urpi y su esposa. La joven con la guitarra, Sócrates con una especie de charango y su esposa era la voz principal. ¡Qué bonito huayno, señores, pero qué bonito huayno! Muchos nos quedamos con ganas de zapatear sus canciones.
Pronto se acabaría la ceremonia como se acabarían los bocaditos que nos habían dado; pero aún nos quedaba por abordar las aulas en compañía del ganador. Y sin pensarlo mucho fuimos con dirección a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales.
El conversatorio en las aulas fue -una vez más- muestra de la calidad humana y artística que posee Sócrates. En esos momentos me sentí motivado y hasta desee ser maestro de literatura, algo que luego pensé con más calma y por ahora queda descartada esa loca posibilidad.
Cerca de cuarenta minutos embelesados con la charla que el ganador nos regalaba; preguntando, riendo, recordando; inclusive orientándonos y aconsejándonos como si fuera nuestro padre o nuestro abuelo, o nuestro hermano mayor o nuestro futuro suegro.
Sócrates Zuzunaga, sin duda, ha dejado marcado el momento para aquellos que tuvimos la suerte de compartir mesa con él, de compartir su experiencia y su compromiso con la literatura y con la vida misma, de regalarnos esos chispazos de albor para encaminarnos hacia nuestros objetivos. Esa tarde de tibia temperatura algo indescriptible me embargó, me llenó de luz y de una oscura tinta que me empuja a seguir con mis objetivos y proyectos ligados a la literatura mientras en mi interior se arma un hogar para la poesía y la narrativa.
Lima, 15 de mayo de 2010.
(Y claro, mostrando a nuestros hijos)
domingo, 2 de mayo de 2010
Una nueva llama se enciende - Roy Dávatoc

Aquí un par de sus poemas:
Tocan la puerta.
Tocan la puerta; mujer,
la puerta que nadie atiende hace años,
la que tiene bolsillos como los pantalones
y late condenándose cuando te ausentas.
Tocan ocultos con el amor de dos niños
mientras la tarde cae celosa
con lluvia de palomas,
prisionera de amargura y de distancias.
Pero entre tú y yo
solo existen segundas criaturas;
todas en puntillas junto al muro,
con hilos negros sobre las faldas.
Y ahora
que todos los desánimos se han marchado,
se quedan contigo mi alma
mi voz
y mi palabra.
Inocencia.
Debe hacerse la luz para nosotros
mientras los demonios consumistas
están durmiendo
entrepernados
en sus butacas de cuero fino; le dije.
Me lanzó una mirada indecisa
y frunciendo en ceño
se alejó a servirse un poco de tequila.
Me dijo que él no tiene altar ni patria
y no espera inmolarse
por un sudario que no es el suyo,
pues cree que al final
hasta las estrellas sangran en compañía de los pétalos sin luz
cree que el rocío
es el nombre de una mujer que le gustaron las flores.
Poemas de Augusto Hayta

DESPIERTA
noches desveladas
fogoso y sofocante
placer fluyen sobre tus ojos
atrajiste al ser repugnante
que explora tu bello rostro
y pronto deseará llevarte al mundo de tinieblas
Sumergirá tus sueños en oscuridad
te hará princesa por cinco minutos y
arrebatará de tus dedos los juegos infantiles,
moldeará tu vientre-ciudad de niños.
como un creador echará vida,
atará tu sombra en el mástil de los muertos,
sollozos lágrimas rodaran sobre tu mejilla
mientras él absorbe cada parte de tu cuerpo tú serás una
sombra más que ronda en las noches de placer
LA OTRA MUERTE
Mi ironía es el dolor de la carne
dolor del cual mis egos son saciados
y mi personalidad llega a ser el verdugo
de los tiempos, que trae consigo la vida convertida en polvo
soy la otra vida o la otra muerte eso ya no me importa
soy un vagabundo de aquellos
que penan en este mundo terrenal
de miles de miles de siglos incansables
un congelado eterno en una mirada de agua de los
agonizantes
un lacayo de lo celestial
malvado
egoísta
soy todo lo que la humanidad finge no ser, soy la
característica del hombre villano más despreciable
los míos preguntan si pertenezco a esta vida
no importa si el futuro llegue a tocar mi puerta
y me vea perseguido por mi sombra
si tuve un nombre ahora no lo recuerdo
porque soy una nada metido en el vacío
con el temor de ser nombrado por alguna voz perdida
el dolor humano es el que me juzga
pues para ellos soy la muerte y nada más.
domingo, 25 de abril de 2010
De Lima a Chosica Por Johnny Barbieri
Árbol roto, multitud que aplaude, escena de un beso fortuito sobre el ametrallar de los cipreses, una muchacha no hace un universo intacto, un perro no es signo de victoria, los días continúan, mis palabras sudan y comen polvo, no conozco a nadie y nadie me conoce, pero le encuentro un extraño placer el caminar herido por las calles mostrando mis llagas a flor de piel y no hablar de mí, sino del Dios-Nada que me persigue entre sueños de un hogar apurando su deformación, entre sarna y lluvia incandescente.
Soy uno más sobre la gran marsupia que desaparece las memorias
y aún quiero escribir sobre lo que me aleja del éxito.
Soy una isla desierta nada más.
Cuando mi presa se acerque
todo esto habrá acabado
para siempre.
De Lima a Chosica - Paolo Astorga
Paolo Astorga va desarrollando una poética urbana, desgarrada, que ha cogido no solo de la tradición de los 80s o 70s del Perú, sino que se ha embebido de la originaria poesía explosivamente lírica de los simbolistas franceses hasta llegar a los surrealistas. La exploración del yo halla su eco gemelo en la indagación de una urbe contradictoria, multiplural y, a veces, o casi siempre, caótica como es Lima. Y eso sentimos cuando leemos De Lima a Chosica, un trayecto imparable de visiones cuasi apocalípticas y torturantes, como es la tensión que les toca vivir a sus habitantes a diario. La historia peruana y sus eternos fracasos, se actualizan cotidianamente en un simple viaje en “combi” o “custer”: seres humanos aglomerados por buscarse un espacio en la ebullición de este sistema agresivo de supervivencia al que los políticos gobernantes de turno y de siempre llaman Modernidad. “Somos presas del hartazgo”, nos dice, y aquello representa un sentimiento que se ha arraigado en una conciencia colectiva ya no solo marginal, y que se trata de ocultar con el escándalo y el bullicio de la frivolidad de estos tiempos. Contra la falsa información, contra la retórica vacía, contra la deshumanización, la poesía es esa luz que acompaña y transita con uno, no para empañar de embeleso hedonista ese espíritu libre, y detenerlo o someterlo o atropellarlo, sino para alumbrar sus caminos, y tener una visión de más alcance, tanto hacia atrás, en la historia real, como hacia el futuro realista. De estos asuntos trata este nuevo libro de Astorga, o, al menos, son los móviles que conducen su transitar iconoclasta.
Aquí en Lima, yucas fritas, arroz chaufa de mil sabores, aquí en Lima, Lolita y Humbert Humbert, ósculo de cíclope plateado, parásito de lluvia y soledad, balazo, bolero, balada, rock pesado, aquí en Lima, intervención de ponientes, el que atraca su mandíbula al cielo espejado de nubes hermafroditas, el que atraca su boca en mil túneles de horizontes aún muertos, Lima, otra vez Lima, cumbia y sol, vértigo de uno más en un millón, oscuridad y alondras bombardeadas de indecencia, ética para el caballo, ética para los monarcas del tórrido acantilado que nos hierve en la sangre, un puente obtuso, una mujer rebanada de caricias, recién bañada, con el mejor vestido a cuestas, una mujer caminando, y yo en un sueño de cangrejo milenario, osamenta de bicho raro, osamenta de lobo estepario, claustrofobia, ademán de ahogado, el mundo es de cristal, en mi cabeza suprarrenal comemos un corazón abandonado en el terruño, mil vagones, mil asientos, una puerta de barro y saliva, los barcos ya se alejan como unas piernas secretas. Escribo algo que mejor será tragármelo en seco, tocar tiburones en mi sien mientras seguimos persiguiendo el cadáver de un mono, mientras seguimos aquí entre guiños de mujer tiesa, entre ceniza convertida en penetración, entre canguros sin esquina, entre mil luciérnagas esputando su libertad, conmutación de lo transparente disfrutando su dolor, el dolor de caminar y sonreír a la muchacha más fantástica, a la mandrágora de manos calcinadas, letras en llamas cogiendo paredes ocultas de ninfas intoxicadas, palabras de ternura que el niño de camisa blanca aglutinará en su bolsillo de escalera infinita, y apenas con la verdad, y apenas, con la inmunda verdad, los zapatos sucios, la forma del silencio entre los matorrales, bullicio, un hueco, un policía tránsfuga iluminando su herida putrefacta, inventando la ley en su vientre velludo, como una danza sincrética, un transformer de zampoñas castigadas por el corazón elemental de un arlequín traidor, estado de gracia que va hacia el mismo albor de los mutismos, hacia el engendro vacío de las frases más lindas que ahora devastan el tiempo que degüella el escenario de los locos que fingen tener hambre para así colocar sus almas en las vitrinas del limbo.
He clavado mi maniquí-fetiche-Beatriz sobre la cruz más violenta y aún no soy un redimido. Quién nos puede aprehender si nos vamos carcomiendo a pedazos. No tengo emblemas, no hay nada sobre la carretera acostumbrada al secuestro y a la desesperación. La verdad estalla como un transeúnte enterado de la brevedad de los días. La tragedia sigue su paso como un perfume apasionante. Ya no hay efecto. Alguna vez pensé todo el universo, pero ahora me arrastro cogiendo sus escombros entre la indiferencia devorando la evocación de los días y la intimidad de los árboles intentando un grito al unísono aún impúber, aún indescifrable. No somos nada, pero vamos a destruir la ciudad muy pronto y a reivindicar el señorío de un delirante rey ornitorrinco, vamos a plantar cemento sobre la infidelidad de las nucas, vamos a proclamar la victoria de los que murieron en la inseguridad de estar siempre sobre la lucidez y el remolino de cabezas cercenadas por el pasar sonriendo a mil espejos infames, pasar invicto y sin rasguño nuestro espíritu hacia la otra orilla, comer bastante, tenerlo todo y hacer del amor, una palabra que despierta el coraje, la cólera, la náusea de panteones vacíos. Ven conmigo oh imagen fronteriza de colores humanos, asfixiante ciénaga de parábolas verdes, de cantares rabiosos que se han extinguido entre retazos de mil estudiantes licuando sus cerebros sobre la fortuita desnudez de la luna purpúrea. Viene la tarde, osadía de pasos arrastrando un cadáver sin cabeza. He hundido sobre está tierra pusilánime mi cetro de arcilla. Nadie me vio nacer, excepto la lluvia que constata una y otra vez el odio que se siente al pregonar a todo el mundo que uno escribe y no muere aún.
Somos presas del hartazgo. Solo un cuerpo, solo una amarilla honestidad, un traje blanco de efebos caracoles arrastrando pólvora de cinturas en movimiento hacia el pedregal de voces que ya no son las mismas después de la ideología. Todos dicen que la última flama yace sobre el cielo, que la vida vale más que las palabras pronunciadas sobre el espanto de dormir con la niebla desangrando el alma. Escuchen al sol y vayan todos a ahogarse en ese río que deforma la divinidad de las rosas asqueadas del amor alimentado de polillas y petróleo de cristal sin bisagra tierna. No tengo una canción verde, no hay máscaras plagiadas, no tengo escritura en la polvareda del caos. Todos dicen que la realidad es un vestido marrón humedecido por el turbulento vaivén de brazos ambiguos. Sin embargo detrás de las paredes derruidas por el tiempo, se atraviesa a veces inoportuno, algún reino de ternura aún sin profanar.
jueves, 22 de abril de 2010
Rareza - Karina Moscoso

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