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viernes, 25 de marzo de 2011

LA LLUVIA NOS DETIENE DE ROY DÁVATOC


“LA LLUVIA NOS DETIENE DE ROY DÁVATOC”


Por: Miguel Ildefonso

“Entonces comprendo que / bajo la lluvia todos morimos un poco”, nos dice el poeta, y es por ese estremecimiento en lo cotidiano, como en el poema de Vallejo cuando una palmada nos llama por sobre el hombro, que nos detenemos ante esa lluvia que, sin piedad, nos arrebata el alma. De esos trágicos arrebatos del amor o de la muerte tratan estos poemas que reúne Roy con una excelente lírica hecha de objetos familiares, una poética no del extrañamiento de una realidad urbana, sino del asombro ante lo cercano que puede estar lo utópico. Ausencia y presencia del ser (“la palabra es la casa del ser”, decía Heidegger), por tanto, es lo que nos trasmite este mágico juego de palabras que es la poesía, dado que el sueño de los poetas siempre ha sido el plasmar la realidad (Conocimiento), la descarnada, y, a su vez, indagar por sus distintos caminos. “Porque partir es tener la impresión/ de volver al mismo sitio”, dice quien se inmersa dentro de sí para hallar no solo certezas, también nuevas preguntas, nuevas búsquedas. En la Poética, Aristóteles dice "La poesía es más filosófica y noble que la historia, pues la poesía dice más bien las cosas generales y la historia las particulares”. Es lo que nos dice el poeta cuando levanta su mirada otra vez ante esa incesante lluvia: “El cielo resopla gatea / nos deja caer la existencia/ busca siempre la altura/ como la sangre/ y la espiga”. La lluvia, en la poesía de Roy, nos revela una verdad superior, la que nos habla de una existencia más plena: “Alguien duerme envuelto por las calles:/ imagínalo soñando/ con el olvido.” El poemario que nos convoca ahora, es la invitación a un viaje interior, “fuimos dos balsas abandonadas/ dos olas reventando en la costera”, una incitación a retomar los remos para emprender un nuevo viaje hacia la utopía de la belleza, en donde palabras como amor y muerte pierden su impureza y su historia, y se convierten en una noble esperanza. Aquí tres poemas:


NEGACIONES

Nunca he recibido una carta de amor,
completado un crucigrama, o hecho aros
con el humo del cigarro

nunca he comprendido cuestiones de óptica
ni de repostería o de navegación

Pero me imagino que hay un punto en que el agua pierde
su consistencia antinatural y se vuelve torrente
en el espacio negro

quiero decir:

Podría tomarme un café ahora mismo
y morir moderadamente



REFLEJO

Escribí un poema acerca de un hombre
y acerca de cómo un derrumbe
lo arrastraba hasta el lecho de un río

ya me había olvidado de él por completo
hasta que

un día lo encontré sentado a la mesa del comedor
poco a poco fue adueñándose de mis cosas
usaba mis camisas y mis pantalones
incluso mis zapatos
que rellenaba con algodón para calzarlos

a veces se ponía mi sombrero y hacia gestos
mientras yo desayunaba
encerraba con un marcador negro los anuncios de propiedades
en el periódico
y como él yo no dormía

A veces lo extraño,
cuando veo los periódicos apilados
o los zapatos rellenos de algodón
y cuento las horas por si vuelve
o por si yo también me marcho



LA LLUVIA NOS DETIENE

Yo creo que nunca me asombré
a causa del paisaje
las nubes de azufre
las barrancas
los troncos sugerentes
congelados en algún dolor deformante
o el agua

no han sido para mí
más que mis manos o los nudos de mis
rodillas

a veces uno quisiera parar
como si se tratase de un sueño
ver qué demonios ocurre
de qué se trata

tomarte un respiro para intentarlo

a veces parece ser demasiado tarde
que todo está perdido

y a veces es así

pero trata de no pensar en eso
solo cierra los ojos
escucha la lluvia
Fuente:

http://nidodepalabras.blogspot.com/

LANZAMIENTO DEL POEMARIO “DETRÁS DE LAS VENTANAS” DEL POETA PERUANO PAOLO ASTORGA (VÍA TORO DE TRAPO EDITORES)


LANZAMIENTO DEL POEMARIO “DETRÁS DE LAS VENTANAS” DEL POETA PERUANO PAOLO ASTORGA (VÍA TORO DE TRAPO EDITORES).


Siguiendo con la serie de colección “Black Cristal” Toro de trapo editores anuncia el lanzamiento del poemario "Detrás de las ventanas" del joven poeta peruano Paolo Astorga. Desde aquí saludamos la aparición de esta nueva entrega y el esfuerzo sobrehumano de Roy Dávatoc (editor de Toro de trapo) por creer aún en la poesía. (C.P.Q).

DATOS BIO-BLIOGRÁFICOS:

Paolo Astorga (Lima-Perú, 1987) Es estudiante de Educación en la especialidad de Literatura y Lengua Española de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle – “La Cantuta”. Es miembro fundador del grupo literario cantuteño “Letra en Llamas”. Fue director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos (44 números publicados). Ha publicado los libros de poesía: Anatomía de un vacío, Sin llegar a lo invisible y De Lima a Chosica, así como innumerables plaquetas. Ha sido publicado en las antologías: Reflejos del Alma (Lima-Perú, 2005), Poetas Solidarios (Almería - España, 2007) y en Perú S. XXI. 60 poetas contemporáneos (Fundación Yacana, Lima-Perú, 2007).


Para saber más del autor escribir a: contacto@torodetrapo.com

Puede Adquirir el libro accediendo a la siguiente dirección:
http://www.torodetrapo.com/


Aquí tres poemas:


PRIMER ENCUENTRO


Nocturnas garzas sacuden sus plumas,
inmoladas de crepúsculos nos avientan al mar
y un extraño ser diluye sus sentidos en la luna
y vuelan las piernas de la noche que gime el viento helado de perros
y vuelvo a desafiar la atragantada soledad de orates que fingen tener hambre
mientras los faroles enferman y la piel roza innombrables cabellos
y no hay certezas, sino el útero celeste que sueña
encender en la nostalgia un horizonte
ausente de alas, de agua purificada por tus ojos.

Voy dormido
mientras caigo infinitamente al difuso barranco
que desgarra las horas y los eternos labios de la brisa
adormeciendo mi carne matinal
que se entrega a tu susurro por un mágico instante
que olvidarás cuando alguien te nombre
y estallen todas las luces
evocando otra vez un cuerpo poseído.



EL OTOÑO SIGUE SU ESTRUENDO INTERMINABLE


Parques sin testigos, sueños sumergidos en el barro,
los niños comen pasto y extravío, suenan relojes en sus vientres,
la oquedad que destrona ventanas incendiadas,
luminosas rejas de lo eterno.
Atardece y llega a ti
un doloroso contorno como lágrima esquiva y oculta.
Es el sol humeante y las hojas pudriendo los nombres;
las escuetas canciones que han asesinado a las palomas.
Los niños han enterrado sus pálidos corazones
en un jardín de espinos.
Se miran a los ojos
expían sus flagelados rostros,
en sus manos
solo quedan los tácitos recuerdos de haber vencido a las palomas
pero nunca, nunca,
haber podido volar como ellas.



CERTEZA DE LOS MUERTOS


Árboles torcidos por voces serenas
estanques que el viento remeda en sus espejos,
finge mi piel y tu mano dolorosa ante el absoluto sol que todo lo devora
y acaso, simples manantiales cubren tristes cadáveres vencidos
por la espada que corta las heridas olvidando los naufragios.
Abierto y silencioso está mi vientre
esperando el furioso secuestro de tus cadenas, terminar este martirio
de anónimos gritos configurados en mis labios;
sauces crispando
su inútil sombra que camina desnuda y sin corona.
Teas encendidas, la ceremonia se acerca.
Velos destrozados por faunos vehementes que sonríen desde lejos,
bostezan los búhos como sabiendo mi derrota, vaticinan mi muerte
y este último beso entristecido detrás de las estrellas;
la sangre innombrable que quizás algún día
encontrarás manando de los ríos muy aprisa.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Todos los trágicos desiertos (Ediciones Letra en llamas, 2010)


Todos los trágicos desiertos (Ediciones Letra en llamas, 2010)
de Miguel Ildefonso (Lima - Perú, 1970)

Hay en Todos los trágicos desiertos un desmoronamiento del hombre que vuelca su alma a la ciudad en escombros. El poeta enhebra su canto alrededor de ratas y ladridos, oscuridad de mitos y belleza marginal, se comunica en sugerencias, en mística de víboras y balas perdidas. Es su voz un enfrentamiento con su condición aún por configurarse en identidad, es el ser que vive el exilio del desierto intentando una especie de purificación descuartizadora, un devenir hacia lo funesto mientras se intenta aprehender la magia de lo perenne y lo absoluto entre la frustración de estar herido por la espalda como Billy The Kid o ir al encuentro de la piel y su fugacidad, para prontamente lapidarla en el recuerdo, en la nostalgia, en la desnudez de las palabras que exhuman cadáveres y sombras. Es por eso que el discurso en este poemario se esfuerza por lograr una identificación partiendo del otro. Primero desde una descripción que prefigura el dolor y la barbarie, para luego tomar todo eso y hacerlo nuestro hasta desvanecernos allí y ser uno. El espacio y las fronteras del mismo son piezas claves para marcar la metáfora de la tragedia y la amputación de lo deseado. La vida del migrante no solo es la obligada travesía hacia una incertidumbre con olor a pólvora y sangre, es la materialización de la condición humana sitiada por la modernidad y su incoherencia entre lo estéril, lo vacuo que van cobrando relevancia y ánimo a lo largo del libro para luego dejarse vencer por el abatimiento que madurará en abandono, soledad, muerte y olvido. (Paolo Astorga)




consuelo / sin suelo


huir en los bagazos/ herido por la espalda/ al desierto va por lana/ mojado va por su chiquilla mojada/ herido en los tuétanos vacíos/ parido en una red eléctrica/ por zanjas en llamas/ remangándose el corazón/ estrellas mojarrines/ va diciendo/ encaramándose/ va jalando por el viento/ retostándose con cactus/ la tatema que lo raya como serpiente hambrienta/ vinites por lana/ saldrás por la tiznada/ posticites como el mismo desierto celador/ una chucha o cuchillo en tu espalda/ el desmerequetengue del desierto/ es cierto/ entonces son estos muertos que bailan la tandaraleola del sol funerario/ es el amor sin permiso/ un pobre huacho del cielo a quien le cae la calaca/ mi chiquilla no me cures/ el amor es como la lepra/ dijo el desierto/ tengo quirme mi vida/ otro desierto me espera sin gringuía/ huido del sol/ pero otro sol apelmazado en sus puntadas lo llama/ una luna todoparidora desaparrada que cuida de estas almas tatemadas/ encenizados países del sur/ de la chingada/ se va por las tolvaderas escenificadas en el espectáculo nimbado de la frontera




EL VAHO TIBIO QUE EXHALA EL CUERPO ENAMORADO POSEE LA CORRIENTE DE AQUELLA SANGRE QUE POSEE OTRO CUERPO ENAMORADO


vivía en Yandehl a eso de las 10 y 15 de la mañana - escribía un poema encerrado en un cuarto - en el segundo piso tenía una ventana por donde veía Juárez - las colonias a las afueras del mundo - pero decía que escribía un poema - un poema que caminaba por Randolph hacia la avenida Oregon - recolectando latas vacías alacranes secos - esos días pasaron por la ventana rota - el olvido era un dios muerto dibujado en la cara triste de la frontera - allí solo pasaban carros de más de quince mil dólares - arrugados carros como los bostezos - cada amanecer sin embargo era otro silencio - algo tenían aquellas casas desparramadas en el desierto - algo como la voluntad de no estar allí por mucho tiempo - tomaba un poco de agua algo así como una ilusión se resistía a morir - y venía cuando quería callada como un sueño - tan delicada que a veces una molécula suya se partía en dos cuando la deseaba - entonces respiraba hondo las hojas el viento el sol - lo que no veía un 25-02-01



Upson st.



yo veía el mismo horizonte todos los días
dejaba mi cuerpo caminar a su sepulcro
me quedaba mirando todo lo que hacía el sol en esa parte del mundo
tan sólo siluetas de los tallos secos
sabía que las palabras estaban hechas de desiertos



entré a ese bar pobre de El Paso - gringos y mexicanos fumando bebiendo Triple X Tecate alrededor de las mesas de billar - una puta anciana bebe sin inquietarse sentada en la barra - ¿cómo se llama este bar? le pregunto al barman - un chicano con sombrero de vaquero un corte en la mejilla - “no tiene nombre” me dice - escuchaba un rock de los setenta - la luna pasaba entre las nubes y los edificios - lo sentía ella se había quedado en mi mente - aferrada como la luz de una explosión o los faros de un carro en la carretera - el oscuro camino a la muerte - bebí mi cerveza y empecé a jugar billar - la luz arriba tenía bichos muertos en su cuerpo - la luz tenía un cuerpo - yo tenía 29 años cuando entré a orinar - las paredes con neón - un corazón reventado declaraba su amor - el crepúsculo era un viejo graffiti - perdí el juego de billas - la anciana puta mostró un diente de plata - la canción ahora era para bailar

sin llegar a lo invisible (Ed. Letra en llamas, 2010) del poeta Paolo Astorga (Lima, 1987)


“Sin llegar a lo invisible del poeta Paolo Astorga, nos introduce a un mundo en el que se mezclan la desesperanza y la resignación, la soledad y la nada; la oscura cotidianidad retratada cual pintura expresionista, cual trágico titular colgado como res de algún puesto de periódicos; el poeta nos muestra la imagen de un mundo soterrado donde la plenitud no es posible, donde la vida se ensombrece a pesar de su lucha por encontrar el equilibrio”.
Raúl Heraud


“Sin llegar a lo invisible de Paolo Astorga, es un poemario diáfano, doloroso, sencillo pero caudaloso y estremecedor. Su poesía llena de humor e ironía se introduce en la urbe y sus desencantos”
Augusto Rodríguez


“Poesía crispada donde la luz / es un ojo que sangra, y donde esta desolada generación tiene que asumir, irremediablemente, aquello que es una crónica certeza: el charco incólume, la patria durmiente. Este joven, sensible y lúcido poeta nació apenas un lustro antes de que se detuviera el flagrante drama de la violencia que lastimó con su infamia el corazón de nuestro pueblo; sin embargo, aunque ha logrado callar la enfurecida memoria de los pinos y los periódicos exponen nuevos titulares desgastando todas las memorias, no puede dejar de reconocer que aún hay papeles manchados de sangre y dinamita que como azules bestias marchitando una palabra son, al fin de cuentas, el testimonio y el estigma que, aunque no podamos eludir, no han de destruir la esperanza ni los sueños”.
Bernardo Rafael Álvarez









Idilio

Buscar el río a prisa de elefante y sortear esta pradera
de cemento, es hacer el día y la lluvia que atardece en un ojo.
Fuimos niebla, pintura de labios
y a veces cielo adelgazado por el mundo;
sigo de frente besando ángeles decapitados, mujeres-falda,
mujeres-víbora y no tengo antorcha ni estrella ahorcada
por un fantasma diluyendo su lengua entre las espaldas infieles
tras la calle.

No he vuelto en busca del ser que destruí.
No he logrado encender inusitadas velas
absorbiendo el sangrado eterno
de una entraña lejana.

Brilló mi mariposa dorada
brilló mi enclave con Dios,
mi cadena llena de goce,
y sigo caminando por la hierba,
la luna licua una pestaña
y ya soy el ser
ya soy la ceniza
que empieza de nuevo.




La terquedad de las veredas

Ya llega el día, mi pierna partida, dolor de búhos
esqueleto maloliente, fuga, incontenible furor de semáforos latiendo,
oigo tu voz y me descuelgo del cielo áspero
y sigo esperando y me petrifico entre cristales marrones,
infinitos ceniceros secando mi piel purificada por los cuervos,
botellas vacías que degradan el limbo,
mi muerte ya no tiene palabras
gestos dispares, una caricia tras el charco amniótico
de tu sueño, no hay más sangre que desnude la arbitraria muerte
de hombres que pasan raudos como lluvia
que ya no respiran las paredes
atolondrado corazón estrangulado, frío, danzante,
esta mañana yo asistiré a tu intento de suicidio
jugaré a juntar música y miel dulcísima debajo de los puentes
no me valdrá de nada alucinar una mujer desnuda a media tarde
a un perro flaco y ojeroso rasgando las distancias,
para llamarte, para latir, para hacerme un gris amanecer,
o sólo odiar mis cicatrices
y despegar un grito inhallable,
para tomarte, para estrellarte, para absorberte entre mis manos
y me haga falta más que un día, una voz que me enreda a los abismos,
el preludio, la misma realidad regada de orillas y de máscaras
y el fantasma eterno y deformado
y el ósculo trágico
y el silencio en la piel que ya no quiero y acaricio,
que aún nos guiña el ojo
y se sube la falda
para que nadie vuelva a la inocencia sin incendiarse primero
con la verdad de una amarilla memoria
que acaso aún camina bajo la terrible lluvia
donde alguna vez perdí mis alas y mi voz.




Balada para Yeselyn

Desnudo, aquí me tienes, las sombras extrañándote otra vez
han desafiado a todos los muros,
mientras él se preguntaba a qué hora abrirías tu sexo
como una boca que irremediablemente será triste, oceánica, infame,
qué tardío será el día,
me han destronado nuevamente los búhos de mi absurdo dolor
mientras escribo aplausos y voces de ovación
para que me arrastren los mismos placeres, la misma sonrisa fingida,
qué triste será el infierno al anochecer una promesa diluida en tus cabellos,
ya lo sabía, miro a tus manos purificando una memoria
y me dices qué asco, qué asco es verte,
pero tú ya sabes que mi ojo retumba como un violín atravesado por espadas
sabes que he llegado sucio y sudoroso a tu coronación,
eras un incendio, una gran ciudad imperceptible, deshabitada,
y yo quise tirarme de aquel quinto piso de un edificio blanco
un 28 de enero de 1999,
ya me veías, reías de mí, de mi fingida oscuridad
y el corazón que se quejaba de un frío tremendo entre las sienes.
Escupiste en medio de la pista
y me gritaste: “así pagamos las vírgenes”
La niebla te había hecho luz;
un extraño corazón
fuera del universo.


Target


para B.G.


Mi cuerpo amaneció hundido en el río.

Miles de mujeres empezaron a llorar
sobre la ropa recién lavada,
los niños jugaban a tirarse barro a la cara
y tú
muy al fondo
reías con mi acto de ilusionismo
aplaudías desnuda una y otra vez.

Te creíste mi victoria,
quizás por eso
tu cartera está repleta
y mi cuerpo fue mordido
por la extraña niña que se quitó el esqueleto
para gritar que ella también tuvo una máscara;
un blanco garabato en el vientre.





Poema para una mujer sin zapatos

Pútrido color sin halo, el absurdo tiritar de los caballos,
ya llega el día acostúmbrate máscara de hambrunas
los que te tocan juegan con la muerte y sigues así,
era la luz y yo sólo veía un corazón atravesado por espaldas
seguir leyendo esta condena desde mi tumba desierta,
quiero entender tu herida
dejar mis extrañas palabras en un inútil verano,
atrapado entre falaces bestias,
muevo mi cuerpo, muevo mis manos,
y el mundo quema, incendia relojes hasta olvidar
que fui feliz, comí un helado, burle la muerte, fui cielo estrellado,
canto sagrado de esquinas imperfectas,
mis entrañas esconden un destierro,
lunas suicidas, ¡Óiganme por favor!,
dulce será el sol si sólo abrimos la boca, dulce, dulce este instante,
mientras la sangre ya no refleje esa verdad que nos quema los labios
y nos hace aparentar un rumbo tras el viento.



Puesto de periódicos

Renacuajo de espasmos matutinos, te incendia mi mirada
el comer dolor y aplastarlo todavía más allá como un brujo que emprende
un viaje sin morder el ojo insuficiente, despreciado por el tiempo,
lobos plateados en un óvulo fantástico de esperma que encabrita lunas,
árboles, rasguños de cielo, casas vacías donde parieron mi enorme huella
abstraída de la nada, un cuadro de hermosos sexos ostentosos
como el deseo de patear una pelota a media tarde
y llorar después de comer rostros,
objetos que no abren sus turbias almas y comer en símbolo,
flameando un pecho, un ¡Viva el Perú carajo!
Y continuar con la yugular reteniendo el universo,
comer en símbolo un accidente de tránsito sin escribir cuántos murieron,
cuántos aún me escupen a la cara por decirles que los amo
y que muy en el fondo apuñalo grotescamente su silencio,
la hipócrita sombra escondida
diseñando una mañana en el desquicie del resentimiento
y un nuevo titular desgastando todas las memorias.

miércoles, 2 de enero de 2008

Poemas de José Jimenez


EL GRITO DEL ANIMAL


El caballo encorbatado no esta blanco
Más grande sobre un edificio moribundo
Un pájaro joven y sus alas musicales
Es un ave que nació desenfrenada

Los cerdos giran bajo la basura
Y los no dan palabra
Pero el que ha crecido libertado tiene
Tiene su sendero
Y una torre en la altura.

Y pájaros son pájaros que cantan la mañana
Y esclavo son esclavos que se arrastran a su amo

¿Cuántos pájaros tienen un canto y
Nadéis esclavo?




OTOÑO EN SAN BERNARDO


Esta tarde de otoño
Los tallos rojizos aplastan
El alma de san bernardo,
Que puede levantar
Ni levantar una protesta
Porque el vivir desiste
Esta tarde de otoño
Como una iglesia de cartón
En el respirar inmenso
Y si expresara una voz
Tan solo una voz
Iluminaría todo el universo





A UN EBRIO DEL ANTIGUO PERÚ



Lleno de amor la cordillera, la alteza
De la señora y de la nieve en la tibieza;
No da tregua al licor y con la diestra ventisca,
Su coloreo de atuendo reposa

Débase al licor y a la lucha con factura
Déjese todo, y a las tinieblas desfigura
Mas a la doncella de fatal ventura
Daba murmullos y de blanca la sepultura

¡Oh abanico que jazmín lo abriga;
Agrándate parihuana roséale el pecho,
Del suspiro fallece y nace la inquietud

Mas nada silencia aquel brutal vestigio de su existencia, y queda, como en suave cuna,
Su licor caluroso entre el refugio.




OSCURO


Es el sangrero que me esconde
La sangre por la muerte
O tal vez la muerte que me esconde
Tu sangre de tu corazón
O es acaso la gran ventura
de sembrar una espada
cuando la batalla es intensa
O la mujer que se encanta,
todas las muertes
con mi desgracia
no es el sangrero ni la muerte,
mi desgracia ni tu corazón
sino la gran ventura
de lavar una espada
entre el humano desgraciado.





EL INFINITO



Este que miro, infinito, y no aquel, lleno
de cuervos
de encarnado cuerpo, de caliza y vino,
cuyas púas todo lo que existe como
un reflejo esplendoroso.
¡Oh la gran pasión azul del infinito y de despejo
Y la oscuridad que se ventila de cuervos y mi existir!
Yo olvido mayor dicha que este infinito
Donde descansan mis cariños entre candelas
y la helada de los cuerpos, pastores de Selene,
yo no sé nada que en las viejas peñas

de la tierra su gallardo suave haya enturbiado
sí, el infinito, el infinito, sobre aquel, que no fuga
Jamás de mi mirar: ¡ah nublada marea!
Venido de los dioses a mi encarnado, intenso,
Que no otro verencio por su buena ventura
De olor más suave que trasciende hasta polveado
Corazón de la montaña, de la sangre y la descendencia

Sí el infinito, este que inmenso, ideal y no otro,
Sembrado por la guerra de candelas de los dioses
Y ya tranquilo, moderado, glorioso y afable
Como un cantor emperador blanqueciendo entre las tinieblas
¡Oh el lindo, infinito sobre todo, oh ternura !
Ábreme tu alma – así – tu cabello tejido en el soplor
Y déjame a este infinito que me observa sin descanso,
A este infinito de cuervos donde vive lo impensado.




CREPÚSCULO


Caballeros míos
Les ruego traten de escuchar
Fuera de este palacio tan luciente
No hay existencia
Pero ni existencia
Lo cual no se puede decir
Que no haya firmamento
O no exista oscuridad sería como presagiar la orquídea
Con un paso o en el propio charol
(no haber mirado nunca el firmamento
Significa únicamente
Sobrar dinero
Para esfumar fuegos
Pero que atrás de este palacio tan luciente
Gire una bestia tan maravillosa… ¿será así?
Esparciéndose según cuentan
siempre brillante
siempre iluminada
una hoja de rubí siempre resplandeciente
y que su existir sea tan radiante
que ni el tiempo
ni la humareda
ni la corta vida
invistan su ropaje
no lo veo ni puedo tocar ninguno
que además sea transparente
o exagerado idéntico
al infinito azul
a la planta frondosa
a la fruta dulce
al bocado soñado
una bestia tan venturosa
Desaparecería de rostro
no habría descendencia,
Cholos, chinos, africanos
que oscurecen día a día
con el rostro enmudecido
y los pies encadenados
con el deseo atragantado
y lloraron sin vida
una bestia así
estaría tragando espeso de vagabundos
atentos
y espadas y escudos y buriers de momentos
exactamente
quejidos bajo un carnicero o una fotografía de
lideres
un animal idéntico
tendría alma además
pero no almas de frondaje enverdecidas
que fantasía
sino bacterias aparentadas originalmente
por la vida en diestra y siniestra
Compazmente para arrastrar por las décadas
por sobre el palacio tan luciente
por toda la miseria y conflictos o más fascinantemente
por sobre desiertos y sida
no caballeros míos
Díganme seriamente
detrás de ese palacio tan luciente
no hay existencia
una especie tan perversa además
no debería caminar ciega
toda una vida
en un espacio tan cochino
no hallaría caminar
nutriéndose tan solo
de su yo brillante
arcaicamente desconocido
en el gran eje imaginario
como si se quedara de una estirpe ya apagada
llena de millones de niños de millones de responsables
ensangrentados bajo un carnicero
a un flajar de vagabundos.

Alejandra Pizarnik (Una voz)

sábado, 22 de septiembre de 2007

Poemas de José Chacchi




Soy un hombre solitario

Soy un hombre solitario
callado
sombrío
mis palabras son
como los unicornios
como un simple edén.
Soy un hombre solitario
vástago del silencio
supuro incesante pus
en la conversaciones
en las charlas.
Hablo de cloacas
cuando dicen cielo
hablo de heces
cuando dicen sol
hablo de heridas
cuando dicen hoy.
Soy un hombre solitario
inquisidor de la palabra.
busco lo más oscuro de las sombras
para ocultarme
para no afectar
para no picar.
A pesar que la luz me descubra
me oculto
más seguro estoy debajo de tu olvido
donde tus telarañas no me tomen importancia
así seguiré
con los intactos pasos
sin saber a dónde quizás voy
un hombre solitario
pero estoy seguro
que así
más
inofensivo
soy.



Miércoles 12 de setiembre


Mirándome en tu cuerpo
desnudo,
blando,
rojizo,
cual marinero sujeto tus remos
sueltos las anclas
vamos a la deriva
no interesa
estamos en una tormenta
mucho mejor
soplido denso de humedad
tu sudor
el mío
mareas arriba
.............mareas abajo
aquellos dos puntos
ojos marrones de tu pecho
me miran
...............me miran.
Mi ser se ha hecho solamente
un simple juguete de tu pasión.
Me encadenas a tu cabellera
sujetas mi corazón
bailas encima de él.
Ahora bajas
desescalando besos
soy parte de ti
mi descendencia
pertenece al cuartel de tus palabras
suave
.............suspiro.
Ahora estoy más cercano a lo sublimo
a lo inmortal.
Existe un vida entre los dos
un estrecho
un puente
que se forja debajo de nuestro ombligo.
Me sumerjo en las copas de tu futuro
¡Nuestro futuro!
Ahora remamos juntos
contra todo
eso sí
dulcemente.

Ahora simplemente
callas
miras
tus dedos se entrelazan en mi espalda
suspiro
.............suspiro
Un río de mármol se cruza
en tus piernas
Yo soy el mar.
Desplomado caigo como si
me quisiera unir a tu cuerpo
en vano lo intento.
¡Ya estamos unidos!



Funeral de la diéresis.

Largas
Largas miradas.
Sobre el pavimento
Descalzo
Voy gateando
Tus velas verdes no se mueven
Siguen intactas
Mueres
Como gaviota al oeste
Mueres
Como beso tímido.
He aquí tu muerte
Y rezamos por ella.
Crucifico tu deidad llamada beso.
Crucifico tu alegoría llamada silencio.
Dime cuándo podrás escribir en el aire
Tu verso
Tu verso.
Sales vestida de luna
Danzas en las noches
Lágrimas negras cruzan tu pecho.
¿Existe un amor más lejano que el propio cielo?
Viertes tu sal
Sobre mis ojos ensangrentados
Pido un permiso para respirar
Muerdo tus entrañas
Quiero desabotonar esta tristeza
Me asfixio
Muero
Muero
Y tú sólo me dices:
He aquí tu muerte
Y rezamos por ella.



José Milton Chacchi Paniagua (1987) Nació un 26 de noviembre de 1987 en Huamanga, Ayacucho. Es estudiante actual de Literatura de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle” La Cantuta. Está preparando sus cuentos neo urbanistas y a la vez, construyendo lentamente su primer poemario : “El orgasmo de la Tortuga”

Poemas de Andrea Soledad Rosado


Adiós…amaneció…Adiós


El cielo negro, el silencio parece haberse perpetuado.
Aún no termina la noche, insómnica me parece estar a tu lado descubriendo en cada página retazos de nuestra historia, observando el recuerdo inédito de tu rostro.
El tiempo, la tierra, la distancia conspiran en mi contra.
Se desvanece nuestra escena de recién casados. No sientes ya mi cuerpo, porque todo está inerte, como el amor ahora terminado.
Amaneció; sobre mi pecho sobreviene el golpecito despierto de encontrar el lugar eterno de sentirte cerca...muy cerca.
Puedo ver el camino en donde he dejado mis pasos, dulces centellos en recuerdos gratos.
He mirado el delineado rasgado de un dolor arraigado empeñado en mostrarse a pesar del tiempo lejano.
He volteado y al voltear aprisioné mi alma, mi vida y traje de lo inerte tu imagen triste.
Cuando haya florecido de tu amor un vientre hinchado, deberás apagar en tu memoria el holocausto de mis besos.
Querrás acariciar mi vientre, lo encontrarás infértil.
Querrás acariciar mis manos, paralizadas de frío, inmóviles e indiferentes a tus caricias.
Querrás unir tu cuerpo a mi cuerpo; y simplemente lo hallarás muerto.
Adiós.




Recuerda quien Soy


Eres
El deseo divino y próximo a la gloria
Lejano de mí e irremediable e indiferente

Recuerda a aquella que sueña el perfil de tu cuerpo dormido abrigando su pecho descubierto
¡Esa huella impregnada por tus manos!
Recuerda el aposento febril de enamorados, el rincón donde caímos dominados.
...contemplando un cercano movimiento...

Soy
La niña que poseída por tus besos dejo caer sus vestidos
La mujer que te amaba desde el lecho de su muerte
La madre que ha concebido en su vientre...tu hijo
Soy
Quien espera, espera, espera...

sábado, 15 de septiembre de 2007

Poemas de Paolo Astorga


TANGO MALVA


Copas estallando eternamente en silencio.
Mil bocas soplan tus cabellos y mis vacíos se llenan de ceniza.
Tus brazos se alzan y brota un bosque triste ascendido en la memoria
del piso secreto
sobre la oscura danza eterna que te mueve los pies,
que te hace gritar las llamas que arden los trajes
que arden las sombras que se pierden en tus ojos malva
que nunca te han dejado respirar.
Son una utopía tus labios, mientras las bestias queman sus gargantas
y borran tus huellas,
tus palabras asechando una copa vacía en el cemento.
Bailas, bailas, caes al piso,
y tu sombra
atrás
ya se ha aventado al vacío, y no has podido llorar
no has podido oír siquiera la infinita acequia que recorrió en algún momento
tu ternura.



NO SÉ SI SOY YO EL QUE TE LLEVA DE LA MANO



No sé si soy yo el que te lleva de la mano
hasta aquella montaña en llamas.
No lo sé hasta llegar a sangrar mis lágrimas
y ver tu rostro jugar a buscar una palabra
para abrir una ventana rota,
y ver tus rodillas dañadas por la sombra que revela tu distancia.
No sé si aún respiras
o si ya has acabado de pintar con tu sudor las figuras verdes
que volaron cual palomas vencidas hacia un árbol.
Aún no entiendo tu silencio que aprieta mi correa.
No sé por qué no vuelas
por qué no puedes caminar por estas calles
sin mirar hacia atrás y recoger eternamente tus huellas.
No sé si te estoy tomando de la mano, ni si soy yo
el que se está disolviendo en esta nube de polvo.
Mis ojos parecen ceder otra vez
a la misma tonada que enfría tus pómulos,
mientras caminamos desnudos y con hambre
hacia la orilla salvaje de un dedo.


BOCACALLE


La luz no se extiende
es como una montaña lejana desde nuestras manos.
Un cuerpo que asciende entre nosotros
un pequeño tiritar del agua del río
donde no hay sino palabras
y nuestras antiguas voces que queremos atrapar nuevamente.
Dos maderas cruzadas
son como una señal
que nos llega a abrir los ojos
y que luego se consume en el fuego de la hoguera solitaria, fría.
Dos hombres
se miran apuntándose con dos revólveres.
Saben que uno debe morir
que las lágrimas
ya no volverán a hacer crecer las flores nuevamente,
porque de sus hombros nacen los hilos invisibles
que todos notan
pero que callan por temor a ser expatriados hacia
los basurales.

Pues, desde esa espada de plástico,
bajo esta ciudad,
te das cuenta por fin
que eres sólo un simple pronombre
que se olvida sin descanso.

Poema de José Chacchi


Loncevado

Ocultándose
bajo la luz cutánea de tus ojos
desprevenida
despavorida:
............tu voz.
Silencioso
en los espejos donde aun no nos recuerdan
Silencioso
perdiendo aquellas piedras
las altas
............las altas
Aquella fortaleza creada por tu
silencio
es inmensa
.................inmensa
Tus estrillísticos espejos
se sitúan donde la luna azul
solamente nos puede unir.
Eres sangre
Así te quedarás
Sangre
Y espero que nunca
te coagules.

martes, 11 de septiembre de 2007

Poemas de Karina Moscoso



TITUBEO AL ANDAR


La herida podrida
de tus besos en la frente.
La yaga infectada
de un lápiz labial.
Capaz me enferma
todo aquello de tu ser,
piso el estiércol
que un día rodeé,
cubro tus pechos
que una noche bese.
(ahora entiendo que jamás
debí tocarlos)
Te entierro en la pared
infame de esta mujer
y ultrajo el cadáver
que tuve de ti,
quemo las piernas y
rompo los brazos
que se acercaron a mi,
(creo que ya es hora de morir)
la insoportable es estar aquí
mirándome.



SUPLICAS CON AMNESIA

Tomar el pájaro del olvido
fue fácil al camino de la muerte,
cuando cogí
el vientre obsceno de su madre
fornicando con su amante,
mientras la palomilla
absorbía la sangre inútil
de su virginal cuerpo y
y las canicas de papá tomaban
forma al estrellarse,
entonces solo pedía...
no recuerdo.


ASALTO INÚTIL


Coge mi alma y
oculta tu piel,
te pertenezco por mas
que este muerta.
Ya no duele tu mentira ,
me acaricia la maldad.
Rasga la verdad
de un libro incomprendido,
lame la sangre de un pollo
a medio hervir,
es la herida putrefacta
que te deja soñando en el dolor.
Camina por detrás tratando
de robar la poca esperanza
que te queda,
se vuelve estéril al respirar
la canción de una niña
fallecida en media calle,
Y rompe su silencio tratando de reír.

Poema de José Chacchi





Desnudos…

Mirándonos
Congelándonos
Muertos de vergüenza
Pensando en qué no podemos hacer
No sé qué decir
Yo sé que tampoco dirás nada
Fue quizás una mala idea
Qué pensará cuando se entere
No tengas miedo, es normal
Digo mientras abrocho con mis dedos tu cuerpo
Si se entera, me mata
Vistes de Eva, elegante, rosada, triste…
Tus cabellos mecen de un lado para el otro
Mis párpados se humedecen con tus labios
No sé que más decir
No digas nada, ya es tarde
Qué decepción
Qué pensará
No pensará nada, nunca piensa
Pero es mi…es mi…
No es tu nada y cállate
Sigues mirándome
Queriendo matarme
Ya es tarde, dices, ya es tarde
Tus aretes de desploman en la sábana
Caen cual hojas secas
Tus labios se vuelven más fríos
Existe lágrimas de por medio
No llores, no llores, mierda
Sucia, muerta de pena
Es normal
Desinteresado de mi vanidad
Es normal
Mis padres, mi amor
Es normal
No, no es normal
Déjame
No me vas a dejar así
Eres mía y así vas a terminar

Pensé que me amabas
Caída de piernas
Abres la única parte dulce de tu ser
Déjame
Es normal
Tus ojos se vuelven rojos
Cual felino arrazas
Cual felino muerdes
Es normal
No es normal no querer
Déjame
Tus dedos son fríos
Ya no son tiernos
Ya no tocas el cabello como antes
Ya no compras mis fantasías
Ya no eres quien seduce mis vanidades
No pienses eso
Eres lo más importante
Nunca te haría daño
Tus brazos ahora me sujetan
Ya no me abrazan
Ya no hay ojos de amor
Sino de simple placer
Qué quieres
Siempre has querido eso
No
Es normal

Por la puta madre, no es normal
Déjame
Ahora sí
Te avalanchas
Tus dedos más que placer me causan dolor
Qué pensará
¿Qué?
Su ardiente fuego me traspasa
No existe riesgo
Él dice
Estoy nerviosa
Estoy nervioso-por dentro
Déjame en mi soledad
Déjame donde me encontraste
Ya no quiero que te me acerques
No quiero que me busques
Cállate
Deja de hablar estupideces
Ojalá que te cagues
Pensé que sería diferente
Pero siempre parece ser así
Estoy empezando a creer que
Es normal
Sus labios de abrieron mucho más
Él se alejó
Qué pensará
Sudó
La besó por última vez
La Miró
Es normal-pensaba ella
Claro que es normal
Perra de mierda

viernes, 31 de agosto de 2007

Poemas de Paolo Astorga




MONÓLOGO DE UNA GAVIOTA HERIDA



Soy la luna vestida de señales
la hoguera que nunca encuentra el fuego
la ceniza que nadie se atreve a esparcir.

Al atardecer
cuando ya no haya ningún cuerpo en la mar
seré
la última voz que se rehuse
a morir entre la arena.







DISCO


En medio de la pista de baile
abres abruptamente los ojos,
y tu cuerpo desaparece entre las sombras verdes
forzada a mirar hacia un espejo.

En medio de voces lacerando tus piernas
bajas la mirada hacia el piso lleno de lamentos,
invisibles cuchillas se hunden en tus labios
y escapas ocultándote el rostro
con tus manos heridas.

En medio de la pista de baile
donde morimos lentamente,
el dolor es un espectáculo divertido,
una paloma blanca olvidada en la inmensa soledad
de una falda rasgada en medio de inútiles calles
mudas ante el eterno llanto de una niña
enterrada en el asfalto.





FIEL REPRODUCCIÓN DE UN HARAKIRI


Un niño mira un ángel caer a la vereda



Se acerca desesperadamente
un hombre
coge al ángel entre sus hombros
y le arranca una pluma de las alas



El niño
le mira el rostro al ángel
grita un nombre desconocido
y se mata de risa






Paolo Mario Astorga Requena (Lima-Perú, 1987). Es estudiante de Literatura – Lengua Española de la Universidad Nacional de Educación "Enrique Guzmán y Valle"- La Cantuta. Es Director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos. Ha publicado su primer libro de poesía Anatomía de un vacío (editorial electrónica Lulú, 2006). Ha editado vía web la I antología digital de poesía "La Voz del Mundo", que reúne a más de 24 autores de diferentes partes del planeta. Ha sido publicado en las antologías: Reflejos del Alma (Lima-Perú, 2005) y Poetas Solidarios (Almería-España, 2007) y últimamente en la antología poética Perú S. XXI. 60 poetas contemporáneos (Lima-Perú, 2007). En el 2006 fue Finalista del II Premio Internacional de Poesía "Desiderio Macías Silva" y últimamente ganador del segundo lugar del III Concurso Internacional "Revista Hybrido" Modalidad Poesía. Su trabajo creativo, se encuentra en revistas literarias tanto físicas como digitales.

jueves, 30 de agosto de 2007

Poemas de José Chacchi


Una noche, aquellas que son difíciles de comprender
Un unicornio, un eclipse…algo distinto


................“El orden de los factores, no altera el producto”
...............................Algún sabio que nunca conocí

...................Tú.






Réplica.



Él te mira
Ella te mira
Los dos
Desnudos
Frente a frente
Un cuadro
Un espejo
........Otra vez
Un espejo
Un cuadro
Frente a frente
Desnudos
Los dos
Ella…él.



José Milton Chacchi Paniagua (1987)
Nació un 26 de noviembre en Ayacucho. Estudia actualmente en la cantuta Literatura, y está a próximas de escribir un cuento largo urbanista "Las Dagas", luego está preparando su primer poemario sin nombre aún.
Pertenece al grupo Letra en llamas y se proyecta a crear una editorial con dicho grupo. Es un subversivo más de la literatura.

Jorge Eduardo Eielson

Blanca Varela